Pirelli, el nuevo suministrador de neumáticos para la Fórmula 1 a partir de 2011, introducirá un nuevo código de colores para diferenciar cada tipo de goma que sea montada en los monoplazas. Según las últimas informaciones, el fabricante italiano ha decidido pintar de manera diferente las palabras 'Pirelli P Zero' del lateral de las ruedas para cada compuesto.
Así pues, las 'súper-blandas' irán en rojo, las 'blandas' en blanco, las 'medias' en azul y las 'duras' en el habitual color amarillo que hemos visto hasta ahora. En cuanto a las gomas de agua, las 'intermedias' se pintarán de rojo y las de 'lluvia extrema' de amarillo. Por cierto que estas dos últimas especificaciones tendrán un "dibujo" en la banda de rodadura muy diferente el usado por Bridgestone hasta ahora.
Recordemos que en el año 2008 la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) le pidió a Bridgestone que diferenciase de alguna manera el compuesto más blando y el más duro en cada carrera. El fabricante japonés optó por pintar una línea verde en el interior de uno de los surcos de la goma más blanda y después, cuando volvieron los 'slicks' en 2009, trasladó esa misma línea al lateral de la rueda.
El problema era que esa línea verde resultaba muy difícil de apreciar cuando los monoplazas saltaban a pista a toda velocidad, así que Pirelli parece haber optado por otro camino.
Tras los últimos entrenamientos en Abu Dabi, Pirelli ha asegurado que se sienten preparados para entrar de lleno en la Fórmula 1, aunque Maurizio Boiocci, jefe de desarrollo de la marca,está un poco preocupado por el efecto que pueda tener el KERS en las gomas: "Si la velocidad se incrementa gradualmente, seguro que no habrá problemas, pero todavía está por ver que ocurre cuando toda la potencia llega de repente."
El probador de estos nuevos neumáticos, Pedro de la Rosa, ha asegurado que los mejores pilotos son los que antes se adaptarán a la nueva forma de pilotar los Pirelli: "Cambios como estos siempre benefician a los mejores, y los mejores son Hamilton y Alonso. Aunque no creo que el cambio de suministrador de neumáticos vaya a ser un gran problema para nadie."
Por último decir que la FIA planea sortear los códigos de cada juego de neumáticos en cada uno de los Grandes Premios del Campeonato, para que así no haya sospechas sobre el favoritismo de la Federación hacia ningún equipo o piloto a la hora de repartir las gomas.
20 enero 2011
11 enero 2011
Volvo muestra en Detroit el crash test del C30 eléctrico
Volvo no ha tenido mucha suerte ultimamente con sus crash test públicos, pero lejos de desistir, nos muestran en el Salón de Detroit los avances que han realizado con su Volvo C30 eléctrico. Según la marca es la primera vez que se muestra una prueba de estas características al público.
Los vehículos eléctricos derivados de turismos con motor de combustión interna, tiene que ser adaptados para seguir siendo seguros, y ahora la marca sueca nos muestra la evolución de su trabajo con el Volvo C30 eléctrico. La cuestión no es tan fácil, ya que, para empezar, el nuevo vehículo tiene una distribución de pesos completamente diferente (las baterías pesan unos 280 kilogramos).
Además las baterías deben estar fuera de las zonas de deformación del chasis, y a la vez, invadir en la menor medida posible la zona destinada para los pasajeros. Por otro lado hay que comprobar que, ante un impacto frontal a alta velocidad (en este caso 64 kilómetros por hora), el frontal del vehículo se deforma y distribuye la energía de forma correcta.
Hay que tener en cuenta que en un vehículo convencional, el motor (de mayor tamaño) ayuda a realizar esta función, de manera que en el Volvo C30 eléctrico el frontal ha tenido que ser reforzado para cumplir con los parámetros de seguridad adecuados. Además, el incremento de peso total respecto al Volvo C30 en su versión de combustión interna es de aproximadamente 300 kilogramos.
Estas no son las únicas medidas adicionales que se han llevado a cabo. Por ejemplo, todos los cables se han reforzado para evitar que puedan estar en contacto con el chasis en caso de accidente. En definitiva, una serie de pasos que nos acercan cada vez a una realidad ya palpable, como es el coche eléctrico.
07 enero 2011
Motores actuales de F1
Todavía no sabemos si en 2013 se impondrán en F1 los motores de cuatro cilindros de 1,6 litros con turbo ante la postura en contra de fabricantes como Ferrari. Los actuales motores V8 atmosféricos continuarán hasta que se produzca el cambio a los motores turbo más eficientes, así que con este artículo intentaremos comprender mejor cómo son los propulsores que empujan a los actuales monoplazas de F1.
Debido a la actual congelación de los motores para evitar que los fabricantes inviertan grandes sumas de dinero en evolucionarlos, los propulsores de F1 han perdido algo de su atractivo respecto a cuando las normas permitían más libertad, pero aún así cada uno de ellos es una fabulosa pieza de ingeniería avanzada.
Las estrictas normas han hecho que todos los motores de F1 sean muy similares entre ellos, y sus características principales son éstas:
- Motores atmosféricos (sin turbo) de ocho cilindros en V de 2.400 centímetros cúbicos con doble árbol de levas en culata y 4 válvulas por cilindro.
- La velocidad máxima de giro está limitada a 18.000 r.p.m., y a ese régimen ofrecen unos750 cv de potencia. Si no hubiera límite de revoluciones alcanzarían los 800 cv a más de 20.000 r.p.m.
- Están constituídos por unas 5.000 piezas, de las cuales 1.500 están en movimiento.
- Pesan exactamente 95 kilos porque es el peso mínimo para un motor y todos los fabricantes lo alcanzan fácilmente.
- El bloque del motor está construido con aleaciones de aluminio forjado por el ahorro de peso respecto a los de acero, estando prohibidos los materiales no-ferrosos.
- El cigueñal es de acero aleado con tungsteno, las bielas de titanio y los pistones de aleación de aluminio con un revestimiento anti-fricción.
- A máximo rendimiento consumen alrededor de 60 litros de combustible cada 100km.
- La lubricación es por cárter seco (el aceite que cae al cárter va a un depósito que contiene el 30% de todo el aceite del motor), haciendo el aceite todo el recorrido completo 3 o 4 veces por minuto.
- Los motores son autoportantes, es decir, forman parte del chasis por lo que la suspensión y alerón traseros van montadas sobre él y su caja de cambios.
- Cada piloto sólo puede emplear 8 motores por temporada.
- Después de cada carrera, los motores se meten en un banco de pruebas para comprobar su rendimiento e identificar posibles problemas.
El origen de los actuales V8 está en los V10 de 3.000 cc que se empleaban a finales del 2005. Los equipos habían llegado a la conclusión de que un ángulo de 90º entre las bancadas de cilindros de los V10 era el compromiso ideal entre prestaciones y la necesaria rigidez del motor para ser autoportante, y cuando estos motores alcanzaron los 1.000 cv, potencia que no se había alcanzado desde la desaparición de los motores turbo permitiendo velocidades de 370 km/h en Monza, la FIA decidió que para el 2006 se les quitaran dos cilindros a estos motores.
Así, y manteniendo los 300 cc de cada cilindro, se pasó a una cilindrada de 2,4 litros con una configuración obligatoria de V8 a 90º. Adicionalmente la FIA impuso una congelación de los motores para evitar desarrollos que entraría en vigor un año después.
La congelación también trajo consigo algunas polémicas, ya que mientras que motoristas comoRenault o Toyota la cumplieron estrictamente, Mercedes y Ferrari lograron aumentar en unos40 cv las potencias de sus motores aprovechando las actualizaciones que realizaron en ellos para resolver problemas de fiabilidad.
La retirada de Toyota de la F1 a finales del 2009 ha permitido conocer algunos datos más sobre ellos, ya que las marcas todavía involucradas ocultan datos importantes. En concreto, el motorToyota, todavía homologado para competir, tiene cilindros de 96,8 mm de diámetro (el máximo diámetro permitido es de 98 mm) y 40,7 de carrera (cilindros super-cuadrados, porque el diámetro es mayor que la carrera), con una relación de compresión de 13,6, una potencia de 745 cv y un par de 380Nm. La configuración de gran diámetro de los cilindros y carrera corta es necesaria por el elevado régimen al que giran y permite que se monten válvulas más grandes para una mejor respiración del motor. La optimización de todos los componentes hace que la eficiencia térmica, es decir, el porcentaje de potencia útil que se extrae del combustible inyectado sea del 34% cuando en un automóvil de calle ronda el 26%, a pesar de que en F1 están prohibidos los sistemas de distribución variable.
Esta optimización se debe al empleo de materiales especiales que disminuyen la fricción interna y sobretodo, limitan el peso de las partes móviles para que el motor pueda girar a elevadas revoluciones, como las válvulas, que a18.000 r.p.m. tienen que abrir y cerrarse 300 veces por segundo.
Como hemos comentado que la eficiencia térmica es del 34%, esto significa que el resto se pierde en forma de calor. Por tanto, la refrigeración del motor es vital para su correcto funcionamiento. Básicamente, el sistema de refrigeración es el mismo que en un coche de calle, siendo el refrigerante y el aceite bombeados a sus correspondientes radiadores para refrigerarlos antes de que completen otro ciclo pasando otra vez por el motor. Sin embargo, debido a las restricciones de espacio y necesidades aerodinámicas, el posicionamiento de los radiadores es muy diferente.
04 enero 2011
Las ventas de coches nuevos en 2010
Según datos de ANFAC y ANIACAM, en diciembre de 2010, las ventas totales de turismos y todoterrenos han sufrido un notable ajuste, disminuyendo un 23,9 % respecto a diciembre de 2009. En diciembre se han matriculado 57.942 turismos y 11.000 todoterrenos.
En los doce meses de 2010 se han matriculado un total de 982.015 vehículos (turismos y todoterrenos). Respecto a 2009, las ventas acumuladas de 2010 aumentan un 3,1%. Las ventas de todoterrenos aumentan mucho más que las de turismos (un +34 % frente a un +0,2%).
Las marcas más vendidas durante 2010 han sido SEAT con 89.392 matriculaciones, seguido por Volkswagen (83.356) y Peugeot (82.678).
Los modelos más matriculados durante el año han sido:
1. Renault Mégane (incluido Scénic): 45.198
2. SEAT Ibiza: 39.905
3. Citroën C4 (incluido Picasso): 35.689
4. Nissan Qashqai (incluido +2): 30.050
5. Peugeot 207: 29.046
1. Renault Mégane (incluido Scénic): 45.198
2. SEAT Ibiza: 39.905
3. Citroën C4 (incluido Picasso): 35.689
4. Nissan Qashqai (incluido +2): 30.050
5. Peugeot 207: 29.046
Para incentivar las ventas de vehículos nuevos, tras la finalización de las ayudas gubernamentales y el aumento del IVA, algunas Comunidades Autónomas lanzarán ayudas. Es el caso de Galicia, que dará hasta 2.000 euros.
26 diciembre 2010
Neumáticos de invierno vs cadenas de nieve
En Alemania será obligatorio llevar neumáticos de invierno cuando haya nieve y hielo sobre el asfalto. Se trata de una medida que acaba de ponerse en marcha en un país donde el automóvil es una de sus grandes apuestas y que viene a reflejar la importancia de estos grandes desconocidos en España. Sin embargo, ¿qué es mejor? ¿Cadenas de nieve o neumáticos de invierno? Confort, seguridad y compatibilidad son los tres factores determinantes.
El 66,7% de los conductores españoles no lleva cadenas en el vehículo durante el invierno y el 70% nunca las ha puesto, según un reciente estudio realizado por el RACC. ¿El motivo? Hasta la fecha, España no ha registrado nevadas como las que se pueden producir en la zona norte de Europa, por eso, los neumáticos de invierno son los grandes desconocidos en nuestro país. Sin embargo, las cosas han cambiado y así lo podemos ver en las últimas informaciones climatológicas.
¿Cuál es la mejor elección? En primer lugar, destacar que estos neumáticos no sólo están pensados para la nieve, sino también para hacer frente a las situaciones invernales como la baja temperatura, humedad en el suelo, lluvia, nieve o hielo. Tal y como inciden desde el Consorcio del Caucho, estos neumáticos están recomendados en las zonas geográficas donde la temperatura es frecuentemente inferior a los 7ºC, situación que se produce en algunas regiones españolas.
Así, a una velocidad de 50 km/h, un conductor necesitaría 31 metros más para detener el vehículo en nieve con unos neumáticos normales que si llevase unos de invierno, pasando de que 32 metros a 63 metros.
Los neumáticos de invierno se distinguen de los estándar por 4 aspectos: un dibujo de la banda de rodamiento más recortado y profundo que el normal, con el que se logra una mayor evacuación del agua; una gran cantidad de laminillas en los tacos, cuya finalidad es mantener la adherencia en superficies deslizantes; una goma específica que conserva sus propiedades con bajas temperaturas y, por último, el que permite a los usuarios identificarlos: el marcaje M + S (Mud and Snow), junto con el pictograma ‘montaña de 3 picos y un copo de nieve’.
El uso de los neumáticos de invierno será obligatorio en Alemania siempre que nieve o hiele. Sin embargo, el director general de Tráfico, Pere Navarro, ya desmentía esta opción como una medida viable para España debido a su clima.
¿Neumáticos de invierno o cadenas?
Hay que tener en cuenta que, aunque los neumáticos de invierno no tienen ningún tipo de restricción de utilización durante todo el año, es aconsejable sustituirlos por unos estándar (tipo verano) al finalizar el invierno. De esta forma, el conductor se ve obligado a tener que cambiarlos una vez pasada la temporada invernal. Sin embargo, muchos centros de dichos fabricantes se ofrecen a guardarlos durante ese tiempo.
Asimismo, encontramos numerosas ventajas de cara a la conducción y la seguridad. Y es que, de esta forma, el vehículo siempre estará listo para afrontar los cambios climáticos y las condiciones de las carreteras en invierno. En lo que se refiere a seguridad, hay que tener en cuenta que por debajo de 7ºC, un neumático estándar pierde eficacia en adherencia, lo que se traduce en una mayor distancia de frenada y menos agarre. Igualmente, el hecho de equipar los dos ejes (con cadenas sólo se equipa el eje motor) proporciona más estabilidad al vehículo en curva y en la frenada. La motricidad en la nieve compactada y en el hielo es superior a la de las cadenas.
Hay que recalcar que las cadenas sólo se pueden montar (tanto metálicas como textil) en condiciones adversas. Además, es imprescindible que las carreteras estén cubiertas de nieve para que la utilización de las cadenas sea eficaz y legal. Además, mal montadas, o con una tensión inadecuada, pueden dañar el neumático y/o el vehículo. Su utilización en tramos de carretera no nevada, además de prohibido, provoca un gran daño al asfalto. No se pueden montar en todos los vehículos y es necesario apartarse a un arcén para hacerlo.
Volviendo a los neumáticos de invierno, debemos tener en cuenta que en vehículos equipados con neumáticos marcados ‘M+S’ se puede utilizar un código de velocidad inferior al definido por el fabricante (aunque nunca inferior a Q: 160 km/h). Es necesario colocar una etiqueta como recordatorio del límite de velocidad en un lugar visible del interior del vehículo y no sobrepasar nunca ese límite, ya no sólo por el neumático sino también porque está prohibido.
Pero, ¿qué ocurre si nos encontramos ante una obligatoriedad de llevar cadenas? En este caso, si llevamos neumáticos de invierno, el agente no nos podrá multar. Así figura en el Reglamento General de Vehículos (RD 2822/1998), que establece que los agentes de la Autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán ordenar la inmovilización inmediata de los vehículos que circulen desprovistos de cadenas o neumáticos especiales en los casos y lugares en que sea obligatorio su uso.
14 diciembre 2010
Aclarando mitos sobre la robustez de los coches
El otro día leyendo la revista Car and Driver, en la sección "tecnoconsulta" leí una cosa que me llamó mucho la atención, y es lo siguiente:
Una chica con las iniciales "A.C." hizo la siguiente pregunta:
"Mi suegro se ha comprado una berlina de lujo y he visto que buena parte del frontal del coche esta fabricado con plástico termoendurecido, como mi pequeño utilitario, ¿Esto es para absorber mejor los golpes?"
El experto de Car and Driver, responde:
La absorción de la energía en caso de choque la realiza la estructura del vehículo, que consiste en componentes de acero situados en las partes del coche más susceptibles de impacto. Para que un componente absorba energía, se debe deformar o romper, por eso en los modelos actuales, los resultados de una colisión son mucho más aparatosos que en coches antiguos, que no absorbían energía porque no se deformaban. Para usar un símil un poco burdo, en los coches más veteranos, una colisión suponía como ir dentro de una caja fuerte, el envoltorio no se estropeaba, pero todo lo que iba dentro se exponía a deceleraciones brutales. La función de los materiales plásticos es solo para absorber la energía de los pequeños golpes de aparcamiento, y evitar fundamentalmente, daños estéticos. El secreto de todo esto está en la espuma que se encuentra tras los parachoques.
POSDATA: Esto viene a decir que los coches de antes eran más duros, pero no más seguros.
EuroNCAP: http://www.euroncap.com/home.aspx
Una chica con las iniciales "A.C." hizo la siguiente pregunta:
"Mi suegro se ha comprado una berlina de lujo y he visto que buena parte del frontal del coche esta fabricado con plástico termoendurecido, como mi pequeño utilitario, ¿Esto es para absorber mejor los golpes?"
El experto de Car and Driver, responde:
La absorción de la energía en caso de choque la realiza la estructura del vehículo, que consiste en componentes de acero situados en las partes del coche más susceptibles de impacto. Para que un componente absorba energía, se debe deformar o romper, por eso en los modelos actuales, los resultados de una colisión son mucho más aparatosos que en coches antiguos, que no absorbían energía porque no se deformaban. Para usar un símil un poco burdo, en los coches más veteranos, una colisión suponía como ir dentro de una caja fuerte, el envoltorio no se estropeaba, pero todo lo que iba dentro se exponía a deceleraciones brutales. La función de los materiales plásticos es solo para absorber la energía de los pequeños golpes de aparcamiento, y evitar fundamentalmente, daños estéticos. El secreto de todo esto está en la espuma que se encuentra tras los parachoques.
POSDATA: Esto viene a decir que los coches de antes eran más duros, pero no más seguros.
EuroNCAP: http://www.euroncap.com/home.aspx
13 diciembre 2010
Buenas razones para cumplir los límites en autovías y autopistas
Con este artículo pretendo ilustrar por qué no se debe superar en autovías y autopistas determinada velocidad, olvidándonos por un momento de los radares, los coches camuflados, el carnet por puntos y las multas. Remontémonos a 1973. La crisis del petróleo auguraba una incertidumbre del suministro del preciado Oro Negro, y se produjo un cambio de mentalidad a nivel global: coches que consuman menos, limitaciones de velocidad, despertar de la conciencia ecológica, etc. Todo quedó en un susto.
En la actualidad, muchos límites de velocidad que se establecieron por entonces siguen vigentes, de hecho, uno de los argumentos más esgrimidos por los partidarios de la velocidad libre en autopista dicen “el límite de 120 Km/h es de la época del 600, y hoy cualquier utilitario pasa de esa cifra”. Eso es cierto, pero, en todos estos años, las leyes físicas no han cambiado. De hecho, siguen igual desde la creación del Universo.
En 1973, los turismos generalistas rozaban o superaban por poco el límite de velocidad de 120 Km/h. Debemos tener en cuenta que la seguridad activa por entonces estaba en pañales y no había ni ABS, ni discos de freno con el rendimiento que tienen hoy, pocos tenían dirección asistida, de accidentes ni hablemos… Puedes rememorar esos tiempos en la Segunda Oportunidad: Carril de aceleración y Vuelco en la autopista. Para qué mentar la seguridad pasiva… muchos eran ataúdes con ruedas.
En la actualidad, el parque automovilístico está mucho más modernizado. Los modelos más recientes salen de fábrica con ABS, muchos con ESP, control de tracción, modernas suspensiones, dirección asistida, neumáticos de mayor medida, muchos estudios en seguridad activa y pasiva, etc. Los modelos más básicos del mercado, por ejemplo, el Citroën C1 de 68 CV, son capaces de alcanzar los 160 Km/h, y raro es el turismo que no alcanza los 140 Km/h.
Casi todos los modelos montan 4 frenos de disco, o al menos todos equipan frenos de disco delanteros. Su capacidad y eficacia es superior a las de los frenos antiguos y tienen mucha más resistencia a un uso más frecuente.
Con este panorama, muchas son las voces que se alzan contra el “obsoleto” límite de 120 Km/h. Pocos países tienen límites superiores a los nuestros: Alemania (Autobahn, si no 130 Km/h), Francia (con buen clima, 130 Km/h), Italia (130 Km/h), Austria (130 Km/h), Australia (130 Km/h en 4 autovías)… En EEUU el límite es entre 90 y 105 Km/h según estados, Japón (100 Km/h en autopistas), Canadá (100 Km/h), Reino Unido (112 Km/h)… Vamos, que en España es de los países en los que más rápido se puede ir.
Las autopistas tienen a su favor la improbabilidad de un choque por colisión frontal. Digo “improbabilidad” y no “imposibilidad” porque ese tipo de accidente existen, ya sea por invasión de la calzada contraria al saltar la mediana o por un loco suicida que circula en sentido contrario. Sólo por esta posibilidad “residual”, conviene tener en cuenta algunas cosas, pero vayamos por partes.
Los frenos ABS
Desde 2004, todo turismo producido en la Unión Europea debe tener ABS de serie. Este sistema de seguridad activa impide que una presión excesiva sobre el freno bloquee las ruedas. Cuando las ruedas se bloquean, la capacidad de dirección del coche se pierde y mientras se frena, el vehículo no es gobernable. Sobre suelo deslizante, como agua, hielo, barrillo, arena, suciedad del firme, diferencias de adherencia entre ruedas izquierdas/traseras… el tener las ruedas bloqueadas es, salvo enorme suerte, un accidente seguro. Este sistema no frena más, frena mejor.
Como puede deducirse con facilidad, aquellos conductores que carecen de frenos ABS deberían abstenerse de circular a más de 120 Km/h, ya que en una situación de frenada de pánico, se comerán literalmente el obstáculo que les salga delante, intenten esquivarlo o no (con un curso de conducción avanzada se tienen algunas garantías de evadir la colisión). Es más, la prudencia aconseja incluso circular a cruceros de 100-110 Km/h y dejar por delante una distancia de seguridad considerable. ¿Por qué hay que guardar la distancia de seguridad?
Cuando circulas a 120 Km/h, el automóvil recorre 33 metros en un sólo segundo. Cuando el cerebro recibe una advertencia de peligro, tarda 3/4 de segundo en reaccionar (desde que lo percibe hasta que actuan los músculos) como mínimo. Eso en el caso de un conductor jóven, despejado, con perfectas condiciones psicofísicas y que no ha bebido una gota de alcohol, es decir, el mejor caso.
Eso significa, que, en el mejor de los casos, a 120 Km/h el vehículo recorre 25 metros sin que el conductor haga -o pueda hacer- nada. Ahora hay que añadir el tiempo que los sistemas de freno del coche son capaces de pasar de 120 a 0 Km/h, que varía en función de un modelo a otro. Veamos algunas distancias de detención (sobre seco) de los últimos modelos, según Motor16:
- BMW 335i coupé: 51,2 metros
- Dacia Logan dCi: 56,9 metros
- Jeep Grand Cherokee: 62 metros
- Kia Carnival: 60,64 metros
- Mercedes-Benz CLS 320 CDI: 49,6 metros
- Opel Meriva OPC: 49,6 metros
- Renault Clio: 56,4 metros
- Volkswagen Golf GTI: 56,8 metros
Es decir, que un conductor en perfecto estado, con una berlina de 60.000€ como el Mercedes CLS, necesita como poco 74,6 metros a 120 Km/h para detenerse. A 140, ya son casi 100 metros. A 160, sin conocer el dato de frenada del Mercedes, son de 110 a 130 metros. Si hablamos de un conductor que no está en perfectas condiciones o no cuenta con un turismo de ese porte y conduce un todoterreno como el Cherokee, a 120 son 100 metros casi seguros. ¿Y a 160? Pues da miedo pensarlo. Que cada uno haga sus cábalas y apuestas sobre velocidades superiores.
Si la distancia de seguridad es inferior a 33 metros a 120 Km/h, la colisión está asegurada con un 100% de precisión. Me temo que es indiscutible. La colisión por alcance es muy frecuente en autopistas y autovías.
El sistema ESP
Todos, por no decir casi todos los turismos y todoterreno que se venden hoy cuentan con dirección asistida. Unos cuentan con mayor asistencia y otros con menos, puede que en función de la velocidad o con el mismo grado. Por ejemplo, un utilitario asiste lo mismo a 10 Km/h que a 160 Km/h, pero un turismo de gama alta como un BMW con dirección activa, asiste de forma muy diferente a alta velocidad, pero son pocos los que lo llevan, pues es un extra y vale lo suyo.
Pegar un volantazo a alta velocidad puede desencadenar accidentes muy poco agradables. Supongamos que circulamos por una autopista a unos 120 Km/h y tenemos el impulso de girar el volante para evadir el obstáculo. Si tenemos ESP, sería posible salir airosos con un poco de suerte, pues el sistema se apoya en neumáticos, freno y suspensión. Si esos sistemas no están en perfecto estado o las condiciones del firme no son idóneas, su ventaja no es tal, por limitaciones de la física.
Sin ESP, se me ocurren varios desenlaces, puede que el menos grave sea quedarse atravesado en medio de la autopista con el motor calado… hasta que otro conductor que circulaba detrás de nosotros no pueda esquivarnos y… También podemos colisionar contra la mediana, contra otros vehículos, salir de la calzada, aparecer en sentido contrario, etc. La perspectiva es bastante negra, lo sé.
Cuanto mayor es la velocidad, menor es la posibilidad de que el ESP nos salve, y depende del coche. Si la suspensión es blanda, peor, y si hablamos de un todoterreno/SUV con su centro de gravedad elevado y mayor masa, si encima tiene suspensión blanda, se puede hasta volcar.
Si, la técnica ha evolucionado, pero siguen rodando los automóviles sobre neumáticos, sigue existiendo la fuerza centrífuga, la inercia, en 1905, en 1973 y en 2010. En la época de los romanos ya existían los “accidentes de tráfico” de las cuádrigas, y eso no va a cambiar. El ESP es un sistema de seguridad que no debe inducir a conducir con mayor riesgo, pues tiene sus limitaciones. Naturalmente, siempre es mejor tenerlo que no.
Pero eso no es todo, también hay que pensar en lo siguiente:
Reventones y sorpresas
Un conductor que ha sufrido un reventón en un neumático y ha salido totalmente ileso, es que o bien tiene suerte o muchísima sangre fría, sobre todo si el neumático afectado es delantero (por la dirección). Un reventón a menos de 100 Km/h no es demasiado difícil de corregir, si se tiene el suficiente temple y nociones de cómo controlarlo.
Un reventón en la autopista es ya cosa más complicada, porque circulamos más deprisa y es más difícil recuperar el control del coche. A veces es casi imposible. Colisionar de lado contra los quitamiedos puede destrozar el coche, pero se puede salir vivo. Perder el control del coche a más de 120 Km/h puede hacer que pase ante nosotros una película de nuestra vida temiendo que no salgamos de esa. Hay gente que lo puede contar, y otros no pueden.
Ningún coche está exento de sufrir un reventón, aunque sea de altísima gama, después de todo, ¡usan neumáticos! El sistema Runflat (antipinchazo) permite rodar con garantías a cierta velocidad (normalmente 80 Km/h) y durante un máximo de unos 200 Km. No impiden darnos una buena “piña” si el neumático revienta a alta velocidad. No es lo mismo reventón que pinchazo.
Más de uno se quejará de la calidad del asfalto. Bien, en parte, la administración es responsable de tener las carreteras en buen estado, pero es inevitable que pueda haber un bache que provoque reventón, o que el neumático ceda por el estado en el que se encuentra (mal inflado, demasiados kilómetros, con una sección rajada por aparcar mal…). Pero no hay que olvidar que la DGT no es responsable de eso. Estoy seguro de que Pere Navarro no abre los baches con sus propias manos para que los conductores que corren se maten.
Puede haber además sorpresas como manchas de aceite que haya soltado algún camión, hielo, arenilla… cuya diferencia de adherencia con el asfalto hagan que perdamos el control del coche. Estos inconvenientes afectan desde al más humilde utilitario como a las berlinas de representación. ¿Te imaginas pisar una mancha de aceite a unos “inofensivos” 160 Km/h? ¿Qué tal una balsa de agua?
Puede pasar cualquier cosa, como que cruce un animal pequeño, un elemento cortante sobre la vía que no podamos esquivar a tiempo, un neumático reventado de camión, elementos que se hayan caido de alguna baca, camioneta… Cuanto más deprisa se circula, hay menos tiempo para reaccionar y menos garantías de poder hacer frente a una situación de emergencia. Quienes lo han sufrido, vivos o muertos, también pensaban que eso no les iba a pasar a ellos.
Diferencias de velocidad
En una autopista española, circulando con un turismo a 120 Km/h, vamos 30 Km/h más rápidos que un camión, lo que es relativamente poco. Los camiones no pueden correr más, y aumentar la velocidad aumenta la diferencia, de modo que si hay vehículos que circulan a 100 y otros a 150-160, la diferencia es de consideración. Esas diferencias son peligrosas. Si encima hablamos de velocidad libre…
Eso si ambos van en el mismo sentido, pero pongamos otro supuesto. Un coche que está parado porque ha sufrido un accidente, se desplaza a 0 Km/h. Circulando a 120, hay 120 Km/h de diferencia, por matemáticas elementales. Los sistemas de seguridad pasiva de los mejores automóviles, pasada esa velocidad, poco pueden hacer para salvarnos la vida colisionando contra un objeto fijo o con tanta diferencia de velocidad.
Y si ya nos cruzamos contra un loco/borracho en sentido contrario, si ambos circulan a 120 hay 240 Km/h de diferencia, que sobreviva alguien en un choque directo es de milagro. Ni con 9 airbags se puede uno fiar de que va a superar un choque frontal en una autopista. Aunque no existan daños directos a los ocupantes, los órganos internos chocan violentamente contra la estructura ósea por la tremenda deceleración, y contra eso, no protege ni un almohadón con ruedas.
Esto significa que un conductor que circula a 150 Km/h apenas tendrá unas fracciones de segundo para intentar esquivar a un coche que circule de frente. Bien por descuido, imprudencia, que va drogado hasta las cejas o que ha saltado la mediana por la circunstancia que sea, pocos cuentan accidentes de ese tipo. Si los muertos hablaran…
La velocidad puede agravar cualquier accidente de autopista. En 1973 y hoy. De hecho, circular a 120 Km/h ya tiene su riesgo.
Las Autobahnen
“En Alemania no tienen límites de velocidad” es otro argumento que se ha oido mucho. Autobahnen son unas autopistas especiales cuyo trazado y diseño está preparado para soportar mucha velocidad de tránsito sin poner en cierto peligro a los que circulan por ellas. Las zonas de escapada y medianas están pensadas para poder salirse y contarlo, cosa que no ocurre en casi ninguna autopista española. Las Autobahnen son las Autobahnen, y en España tenemos lo que tenemos.
Otro punto es el de la cultura de la educación vial. En una Autobahn, un camión vehículo más lento quiere adelantar a otro y el que circula por el carril izquierdo permite la maniobra, aunque circule a 300 Km/h, al poner el intermitente. Hay más educación entre los conductores y mayor respeto, pues tienen mejor educación vial. En España, si te pones a adelantar a velocidad legal a otro vehículo más lento, y el que viene detrás va a “todo trapo”, el que se lleva la pitada eres tú. Y encima tienes que sentirte culpable.
Todo será que el impaciente tenga la genial idea de adelantar por la derecha, que está prohibido, y provocar un bonito accidente por perder 10 segundos de su precioso tiempo. Al adelantar a otro vehículo en autovía, ¿cuántas veces pensamos en que podemos estar en el ángulo muerto de su retrovisor y no va a vernos cuando se decida a iniciar un giro?
Por otro lado, algunos tramos de las Autobahnen tienen limitación de velocidad y de hecho, a nivel oficial, la velocidad recomendada es 130 Km/h. Nadie te va a multar por ir a 320 Km/h, pero por no respetar la distancia de seguridad o el derecho de adelantamiento, sí. Y allí no se andan con chiquitas… Las Autobahnen no son precisamente un paraíso para correr lo que uno quiera y punto. Son autopistas muy especiales.
Confort
Este apartado también es importante. Un turismo diesel moderno puede circular a 120 Km/h a unas 2.250 RPM, y si es gasolina, a unas 3.000 RPM. A estos regímenes, la sonoridad que emite el motor al habitáculo suele ser soportable o poco perceptible según el tipo de vehículo. Circular más deprisa se traduce en un aumento de la sonoridad, que en algunos modelos puede ser estridente. Un turismo gasolina de tamaño medio puede rascar las 5.000 RPM a 140 Km/h.
Por otro lado, la resistencia aerodinámica se traduce en mayor ruido, pues el aire choca contra el parabrisas, el morro, el pilar A… más sonoridad es menos confort. Menos confort es conducir más incómodo, y eso afecta a la fatiga, al estrés, a nuestra capacidad de concentración, en resumen, a la capacidad de conducir. No todos los coches que pueden circular a 200 son “conducibles” a esos ritmos. Una cosa es que pueda el coche, y otra que el conductor pueda.
“A 120 Km/h me duermo”. Con perdón de la expresión: chorradas. A 160 Km/h, la tensión que provoca la mayor velocidad, temor a la autoridad, sonoridad, pérdida de confort… van mermando nuestro aguante y adelantando la fatiga. A 120 Km/h, como se viaja más cómodo, se puede prestar mayor atención a la conducción y se va más relajado, pero dormido no. El que se duerme a 120 se dormirá a 200 Km/h también, lo que necesita es parar y descansar.
Es una mera cuestión psicológica. Si uno está convencido de que a 120 se aburre, se aburrirá. De la misma forma se puede pensar, y con más razón, que su viaje es más placentero a una velocidad prudente, y entre otras cosas, es más seguro.
Consumo
En 1973, muchos modelos tenían sólo 4 marchas, y rodar a alta velocidad era un infierno. En la actualidad, muchos modelos de cambio manual tienen 6 marchas y los automáticos tienen hasta 7 según el modelo. Cuantas menos sean las RPM del motor, menos combustible estamos gastando, y los avances técnicos han logrado maravillas.
Pero la resistencia aerodinámica sigue ahí. A partir de los 110-130 Km/h, el consumo no aumenta proporcionalmente a la velocidad, aumenta mucho más rápido. Esto es igual para un Chevrolet Matiz y para un Audi A8. Eso de que un motor grande, cuanto más corre, menos gasta, es un mito. Es más, cuanto más corra, más chupa.
Se me ocurren decenas de argumentos en favor de conducir más despacio para economizar combustible, pero quizás uno bueno sea que la diferencia en dinero en un viaje de cierta longitud, se puede invertir en todo lo que uno se pueda imaginar. Además, estamos haciendo que el motor tenga mayor duración.
A título personal: ¿Por qué correr?
“Por que me da la gana”, “por que llego antes”, “por que pienso, luego existo, luego soy libre, luego voy a la velocidad que quiero”, “tengo puntos comprados por internet”, “he quitado la matrícula para que no me cojan los radares”, “de algo hay que morir”… Sobre lo de llegar antes, basta con probar a conducir con los límites de velocidad legales y comprobar si la diferencia de tiempo compensa. La diferencia entre correr y no correr para ir a trabajar, se traduce en 1-2 minutos. La diferencia entre correr y no correr en un viaje largo, es a lo sumo un par de miserables horas.
Con lo larga que es la vida y la de cosas que hay por hacer y por vivir, se me ocurren miles de motivos por los que no compensa correr, y al final del túnel se puede llegar a la misma conclusión: ¿para qué?
12 diciembre 2010
El smart fortwo EV hará 200 km sin recargar
Actualmente el smart fortwo ev está en una fase de pruebas antes de su lanzamiento al mercado en 2012. Cuenta con una autonomía de 135 km según la marca, que puede considerarse suficiente para un coche de ámbito urbano. Pero las ambiciones de los ingenieros van más lejos que eso.
Pero se ha anunciado que la versión de producción tendrá un 60% más de autonomía que las primeras unidades ya en circulación, y eso son unos 200 kilómetros. A día de hoy, 200 km por recarga completa es muy buena cifra, considerando que solo el Think City se “atreve” a dar esa autonomía pero en ciclo urbano.
200 km de autonomía, ¿en qué condiciones? Pues en ciclo normalizado europeo, NEDC, en teoría las mismas que un modelo de combustión interna. Pero lo mejor de estos avances (que no se han especificado) es lo que lograrían en la versión eléctrica del Mercedes-Benz Clase A, ¡casi 400 km por recarga!
Existe una versión que todavía no se comercializa, Mercedes Clase A E-Cell, totalmente eléctrico y con 95 CV. Si estas mejoras se aplican a este modelo, pasaríamos a una autonomía de 380 km en los mismos términos (NEDC). Esa cifra atraería a mucho cliente escéptico que ya tendría más a mano buena parte del país “del tirón”.
Recordemos que una de las pegas fundamentales hacia este tipo de vehículos es su autonomía y lo que se tarda en recargarlos (80% en 30 minutos para diversos modelos con carga rápida). Pero más autonomía también implica más electricidad que recargar, y por lo tanto más tiempo, si la energía que consume el coche es la misma.
Si, en cambio, hablamos de una reducción de consumo del motor eléctrico, en ese caso el tiempo de recarga no se vería alterado significativamente. En cualquier caso, este “empujón” tecnológico se acabaría contagiando a otros fabricantes y por tanto que se logren coches eléctricos más válidos para las necesidades de sus clientes, aunque sean esporádicas.
02 diciembre 2010
Ya llegó el invierno, ¿y sigues todavía con las ruedas de verano?
En todos los inviernos, se pasa frío. Acabo de descubrir la pólvora, es algo que ya sabemos todos. ¿Pero qué pasa con los neumáticos? ¡Ah, amigo! Eso es otra cosa. Ellos también pasan frío, y cuando pasan frío, degradan mucho sus prestaciones, y no siempre el conductor corrige eso en su forma de llevar el coche.
Ya amenazan las nevadas en los telediarios. Hoy me ha llamado la atención un anuncio radiofónico de la DGT, que, simulando una predicción del tiempo, van pronosticando accidentes de coche por inadecuación al clima. Algunos son previsores y todo, y se compran cadenas, llevan el depósito lleno o tienen el móvil con batería suficiente.
Pero los más previsores de todos son los que se adelantan a la hecatombe y montan neumáticos de invierno en sus turismos, sus 4×4, sus furgonetas, etc. Es algo que de Pirineos hacia arriba es normal, pero en España no, como tenemos tanto sol, es como si el invierno no pasase por aquí.
Cómo seremos de mentalidad, que asumimos que un 4×4 con ruedas normales puede pasar por la nieve sin ningún problema. Constato que un todoterreno de más de 60.000 euros es un trasto casi inútil con ruedas normales en la nieve o el hielo… y no quiero decir nada como estén desgastadas.
En España, cuando cae una gran nevada, el país se paraliza parcialmente allí donde cuaja el manto blanco. En Europa, cuando eso ocurre, no pasa nada. De hecho, en Alemania se sigue yendo por las Autobahn a toda pastilla… con los neumáticos adecuados, de invierno. Si no, podríamos decir “estos germanos están todos locos”.
Hay un desconocimiento bestial sobre neumáticos de invierno. Los pocos que saben de su conocimiento, mayoritariamente creen que son solo para cuando nieva. No señores, para cualquier zona de España donde es más probable estar bajo 7ºC en invierno que por encima, ya compensa su utilización a efectos de seguridad… aunque no caiga un solo copo de nieve.
A bajas temperaturas, incluso el mejor neumático de verano, con el dibujo nuevecito, endurece su goma. Por eso, pierde prestaciones en seco y en mojado. Pero en nieve o hielo es como pisar constantemente cáscaras de plátano sobre un suelo recién fregado, la conducción puede convertirse en imposible.
Un neumático de invierno es “inmune” a la nieve por definición, sin tener que poner cadenas, aunque la Guardia Civil nos obligue a ponerlas, ya que estos neumáticos especiales son sustitutivos de las cadenas. Es más, sé de buena tinta, porque lo he probado, que neumáticos normales + cadenas siempre van peor que los de invierno.
Los fabricantes de ruedas insisten en que con neumáticos de invierno vamos mejor servidos. Además de querer lucrarse (como los vendedores de gasóleo de calefacción, o los de ropa de abrigo), también están preocupados por el tema. Son los primeros que saben que las ruedas de verano van mal en el invierno, nieve o no.
Vale, son neumáticos un 8-10% más caros que unos equivalentes de verano, y tienen una duración global inferior, pero son un seguro de vida con bajas temperaturas. El otro día escuche esto: "a mi Volkswagen Passat con tracción total y ruedas de invierno solo le falta la pala para ser un quitanieves".
Quizás exageró un poco, pero seguro que ese Passat, una berlina, va mejor sobre nieve que un todoterreno con ruedas normales. Es una cuestión de adherencia, limita la efectividad de cualquier coche, ya sea un 4×4, un coche de carreras, o una berlina normal y corriente.
El invierno ya está aquí. Podemos jugárnosla un año más, o probar la diferencia con las ruedas de invierno, el criterio a tener en cuenta es la temperatura media, no que nieve o deje de nevar. A fin de cuentas, son un elemento de seguridad activa importantísimo, pero muy mal apreciado por los conductores patrios.
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